Dolomitas, Alpes y demás – verano de 2012

Todavía conservo en mi coche la pegatina que se requiere para poder cicular por las autopistas eslovenas. La dejé porque me recuerda los más de 6.000 kilómetros que recorrí con él durante más de dos semanas, pisando en ellas 7 países de Europa occidental.
El primer día de viaje consistía en una aproximación desde Alicante en nuestro camino hacia los Alpes. Ese día llegamos a la localidad de Aviñón tras casi 1.000 kilómetros. Elegimos para hacer noche esta pequeña ciudad del sur de Francia con el fin de visitar su casco antiguo, el cuál alberga un palacio episcopal patrimonio de la humanidad.

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Es una ciudad recomendable, en la que con una tarde hay tiempo de sobra para visitar su centro histórico, sin entrar al palacio.
A la mañana siguiente nos esperaban todavía cerca de cuatro horas de coche hasta la localidad de Chamonix. No necesita presentación. Probablemente se la pueda considerar la capital del alpinismo europeo.
LLegamos a la zona a las 12 en punto e improvisamos una excursión hasta la base del glaciar de Bossons, que se encuentra un par de millares de metros justo debajo de la cumbre del Montblanc. Es una excursión corta, de unos 45 minutos de ascensión desde el aparcamiento. Gracias al viaje a Noruega del año anterior, todos estábamos un tanto inmunes ante la visión tan próxima de un brazo de un glaciar. Aún así es una excursión que merece mucho la pena. Con buen tiempo tiene que ser espectacular.
Los dos días que estuvimos en Chamonix tuvimos bastante mala suerte con el tiempo, especialmente el segundo día. No llegamos a ver en ningún momento la cumbre del macizo. Las nubes fueron creciendo rápidamente mientras realizábamos la excursión, lo que acabó provocando que a la bajada nos caláramos de buena manera.
En las fotos llega a vislumbrarse L’Aiguille du Midi, una estanción que en su punto más alto alcanza los 3.842 metros. Hace algo más de 10 años ya que pisamos su plataforma. Sencillamente espectacular. Aquel día no había ni una nube y se veía el Montblanc en todo su esplendor. Este año ni nos planteamos subir porque sabíamos que no veríamos nada.

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A continuación nos registramos en el hospedaje y fuimos a dar una vuelta por el pueblo, cuyas calles están hasta la bandera en estas fechas. Las vistasdel macizo desde Chamonix son espectaculares. Esa noche fue la final olímpica de los 100 metros lisos. Lo recuerdo porque fue toda una experiencia. Gran parte de la gente que se encontraba en el hostal acabó situándose delante del televisor de la sala común para ver la carrera. Al final estábamos allí unas 30 personas pendientes de esos escasos 10 segundos.

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A la mañana siguiente nos esperaba el que supuestamente iba a ser uno de los grandes momentos del viaje. Desgraciadamente el mal tiempo lo convirtió, al menos para mí, en la mayor decepción de éste. Sin duda una espina que requiere ser extirpada en los próximos años. Se trata de la excursión al Lac Blanc. La panorámica que se puede observar -si el tiempo lo permite- desde este lugar es absolutamente increíble, sin embargo nosotros prácticamente sólo vimos nubes.

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Para realizar la excursión hay que coger el teleférico que parte desde Les Praz hasta Flégère, estación situada a casi 1.900 metros de altitud. Desde ella, en unas dos horas llegamos al lago. Las cristalinas aguas de este precioso lago se sitúan a alrededor de 2.500 metros sobre el nivel del mar. Desde la estación se tiene una gran vista de las agujas de Chamonix, situadas al otro lado del valle. Durante la ascensión -muy amena por cierto- nos adentramos en medio de las nubes, para salir por encima de ellas cuando estábamos llegando al lago.

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Yo iba con intenciones de bañarme en el lago aquel día. En lugar de eso, tuvimos que resguardarnos de la lluvia y del frío en el refugio emplazado a orillas del lago, disfrutando en él de un buen chocolate caliente. Tras esperar infructuosamente a que el cielo despejara, iniciamos el descenso. Mientras regresábamos, la climatología alpina -que debía estar al tanto de mis planes aquella mañana- nos brindó el mayor aguacero que he sufrido yo en montaña, y mira que he vivido chaparrones espectaculares en los Pirineos. No se me olvidará jamás descender por senderos convertidos en auténticos ríos de agua mientras literalmente maldecía al cielo.
Al llegar al coche tocó cambiarse de ropa antes de ponernos en marcha para continuar nuestro camino hacia el este. Atravesamos el túnel del Montblanc (cuesta unos 40 euros cruzarlo) para salir ya en Italia, donde pasaríamos un par de días por el valle de Aosta. En éste el tiempo era muchísimo mejor que en el lado francés, por lo que pude aprovechar para salir a correr por la zona mientras atardecía. Hice unos 12 kilómetros recorriendo una vía verde que discurre a lo largo del valle junto al río. Casi nada.

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El cuarto día nos esperaba otra de esas excursiones que marcarían el viaje. Por suerte ese día salió radiante. Tan radiante que me quemé de buena manera la cara gracias a la inestimable ayuda de la nieve. La excursión partía de la localidad de Bruil-Cervinia, desde la que existe una red de teleféricos que alcanza el Plateau de Rosa a casi 3.500 metros.
Paramos en la primera estación a 2.400 metros, desde donde pudimos contemplar la cara italiana del Cervino. Tras el Montblanc, probablemente sea la montaña más mítica de Europa, sin olvidar tampoco al Eiger.

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Desde la estación haríamos unos 45 minutos de camino hasta el lago Goillet. Éste era el destino del día, ya que había visto varias fotos del lago con el Cervino al fondo y prometía ser espectacular. Aquí la climatología tuvo poco que decir. Directo a las frías aguas del lago a más de 2.500 metros de altitud.

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Tras este momento que quedará para siempre grabado en mi memoria, como se comprenderá viendo las fotos, iniciamos la ascensión hasta un lago más pequeño situado 300 metros más arriba. La altura a la que estábamos hizo esta hora de ascensión algo más dura de lo que el recorrido desprendía sobre el papel. El color del lago Cime Bianche era distinto al encontrarse éste a 2.812 metros, por lo que el agua era todavía más pura. Abajo puede observarse la diferencia entre ambos lagos.

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Junto al lago existe una estación desde la que ascenderíamos a la más alta de la red, hasta el Plateau de Rosa a 3.480 metros. Desde arriba sorpresa… ¡El Montblanc!

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Las vistas son espectaculares. A un lado de la estación tenemos Francia e Italia y al otro Suiza. Desde allí se puede observar hasta el macizo de la Jungfrau.

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Pero sin duda la gran estrella de la panorámica es el Cervino. Aquí el Cervino comienza a convertirse en Matterhorn, ya que se ve buena parte de la famosa cara suiza de la montaña, país al que pertenece la mítica cumbre.

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Tras comer en lo alto, descendimos con la intención de ir hacia el puerto suizo del Gran San Bernardo. Aquí cometimos nuestra mayor pifia del viaje, ya que acabamos en el Petit San Bernardo al confundirnos con las indicaciones. Un puerto nada espectacular que, eso sí, se encuentra bastante cerca del Montblanc. Como teníamos tiempo, nos acercamos hasta prácticamente la entrada del túnel para tener otra perspectiva de la cumbre. Pese al gran día que habíamos disfrutado, no podíamos evitar sentir rabia al pensar cómo hubiera sido la excursión del día anterior con el cielo así.
Antes de regresar al apartamento, paramos en un pueblecito de la zona para dar una vuelta. Ampliando la foto puede observarse el estado guiri de tanto mi cara como de mis piernas.

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El quinto día de viaje realizamos una excursión por el parque nacional del Gran Paradiso. El punto de partida era la pequeña localidad de Valnontey. El pueblo se encuentra situado al inicio del valle del mismo nombre, el cuál finaliza a los pies del macizo.

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Es una excursión de cerca de dos horas en las que apenas se gana altura. Además de esta ruta por el fondo del valle, existen otros senderos más duros que sí toman altura. Me gustaría volver para pasar unos días por la zona.

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Tras pasar la mañana por el bonito valle, debíamos reemprender nuestra marcha hacia el este del país, aunque antes de llegar a orillas del lago de Garda haríamos tres paradas. La primera de ellas sería en Aosta.
El pueblo destaca por las ruinas romanas que lo inundan, pero más aún por su localización privilegiada en el centro del valle.

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La siguiente parada en nuestro camino sería el cercano castillo de Fenis, a escasos kilómetros de Aosta. Se trata del castillo medieval más conocido entre los varios que se encuentran en el valle.

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La última parada en nuestro camino hacia Garda sería la conocida localidad de Bérgamo, cuyo casco antiguo es patrimonio de la humanidad. La ciudad está bien, sobre todo por el emplazamiento en lo alto del casco histórico y su contenido, pero al lado de ciudades como Verona, Florencia o Venecia no me resulta especialmente destacable.

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A la mañana siguiente sonó el despertador a las seis. Quería aprovechar para correr por la orilla del lago mientras amanecía, y la verdad es que mereció la pena. Creo que esa mañana batí mi récord de ingesta de leche de vaca, actualmente mi bebida favorita. ¡Litro y medio!

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Tras la ducha y el desayuno, fuimos recorriendo el borde del lago con el coche hasta la localidad de Malcesine, donde cogeríamos el telecabina que asciende hasta la estación situada en el Monte Baldo.
Tuvimos que hacer una cola importante para coger el telecabina. El lago de Garda es uno de los puntos de veraneo más importantes de Italia, por lo que en agosto la cantidad de gente que se encontraba allí era enorme. Pese a que merece la pena, evitaría visitarlo en los meses de verano. Esperaba que la excursión me gustase más. Es muy posible que afectase el hecho de que el día salió un poco nublado, lo que apagó los colores del lago y su entorno.

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A la hora de comer llegamos a la preciosa ciudad de Verona. Lamentablemente no tengo demasiadas fotos de la ciudad. Me olvidé un poco de la cámara mientras disfrutaba paseando por sus bulliciosas calles. La ciudad más bonita del norte de Italia junto a Venecia.

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He de confesar una cosa. Entre tanta majadería por Romeo y Julieta, yo también encontré el amor. Mi Julieta particular asomada al balcón.

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El pobre hombre alucinaría si entrase aquí. Por suerte la probabilidad de que eso ocurra se aproxima bastante a cero.
Al atardecer llegamos a la pequeña ciudad de Padua, cuya plaza principal fue una pequeña sorpresa para el resto de los miembros del viaje. Para se mua el organizador no, claro. ¡Dejad que me cuelgue alguna medallita!

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El séptimo día de viaje, tras desayunar, comenzó con un paseo por el centro de la ciudad antes de marcharnos en dirección a Venecia. Padua me parece una ciudad ideal para pasear en bici, lástima que sólo estuviéramos un par de horas.

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Desde Padua alcanzamos Mestre tras unos 40 minutos. Allí dejamos el coche en un parking de pago frente a la estación, desde la que cogeríamos un tren que nos llevaría a una de las ciudades más famosas del mundo.
Mis primeras horas en Venecia fueron un tanto extrañas. La ciudad me parecía bonita y diferente, pero entre el calor y la desorbitada cantidad de gente, mi humor se veía seriamente resentido.

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Junto a Praga y París probablemente sea la ciudad con más turistas por metro cuadrado de Europa. Por suerte, conforme pasaban las horas se iba reduciendo la cantidad de gente por las calles.

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Mientras mi familia visitaba el teatro La Fenice, yo decidí irme a la plaza de San Marcos a relajarme y ver atardecer. ¡Ahí sí! Qué bonito fue aquello. Ver como la luz iba abandonando poco a poco la basílica y especialmente el Campanile fue una maravilla.

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Cuando ellos llegaron, el cielo estaba ya bastante oscuro. Decidimos subir al Campanile a ver anochecer, algo que recomiendo a todo el mundo. Cierra a las 9. Me acuerdo porque apuramos hasta el final.

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Por la noche pudimos disfrutar de una sabrosa pizza, para posteriormente bajarla paseando por la zona del puerto. Terminamos la noche escuchando un concierto de una banda que interpretaba bandas sonoras en una prácticamente vacía plaza de San Marcos. Cuando me acostaba pasadas las doce de la noche ya estaba por fin prendado de Venecia.
A la mañana siguiente vendría el que fue uno de mis grandes recuerdos del viaje. Fue el último día que salí a correr en todo el viaje. El despertador sonó a las 5:30 de la mañana y me levanté como un resorte. Ya me imaginaba lo que me esperaba y la verdad es que aún así sobrepasó mis expectativas. ¿Sabíais que corriendo se llega de San Marcos a Rialto en apenas 3 ó 4 minutos con las calles vacías? Yo tampoco. Sencillamente espectacular.

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El resto de la mañana estuvimos por el centro de la ciudad, visitando el interior de la nada modesta basílica de San Marcos y la zona de Rialto entre otras. Comimos allí antes de volver a coger el tren de vuelta a Mestre.
En definitiva, Venecia es una ciudad muy distinta y bonita. No es de las que más me gustan de Europa, pero entiendo la fama. Lo que sí que trataré es de evitar los meses de verano si decido volver a visitarla.

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Desde Mestre teníamos por delante unas dos horas de trayecto hasta el apartamento en el que estaríamos una semana, situado en la localidad de Comelico Superiore. Las vistas desde el apartamento ya nos comenzaban a preparar para lo que viviríamos esos días en los magníficos Dolomitas.

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Como aún nos quedaban un par de horas de luz, decidimos dar una vuelta por la zona. Acabamos en el valle Fiscalina, al que se entra desde la localidad de Moos, donde disfrutamos de un atardecer espectacular. Cuando el sol se pone, la caliza de origen marino que forma los picos de los Dolomitas toma un tono rojizo muy particular. Aunque para rojiza mi cara aquellos días gracias a la excursión de Cervinia.

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El gran problema de los dolomitas radica en las dificultades que supone moverse por la zona. Las velocidades máximas de las carreteras suelen ser de 60-80, por lo que las aproximaciones a los sitios suelen ser de mínimo hora y media, si tienes una base fija como era nuestro caso.
El primer día realizaríamos una de estos recorridos hasta el Passo de Falzarego, desde el que cogeríamos el funicular que nos dejaría en el refugio de Lagazuoi.

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La idea era subir hasta el refugio y volver a bajar por el funicular, por lo que compramos el billete de ida y vuelta (14 €). Sin embargo, guiados por nuestro entusiasmo nos fuimos alejando del refugio, descendiendo una buena cantidad de metros. Al final decidimos bajar andando hasta Falzarego, ya que así no tendríamos que volver a subir hasta el refugio de Lagazuoi, que ya se vislumbraba bastante lejano.

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La excursión es muy bonita, sobre todo siendo la primera que hicimos por los Dolomitas. La zona está llena de trincheras excavadas durante la primera guerra mundial. De cualquier modo, el atractivo de la zona se encuentra realmente en el maravilloso paisaje.

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Tras descender, paramos a comer por la zona, disfrutando de grandes panorámicas allá donde se dirigiese la vista.

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Desde Falzarego fuimos hasta el paso de Giau, situado a más de 2.200 metros de altura. La subida es terrorífica. Esta año lo ascienden en el Giro. Estaré muy atento ese día, ya que también pasan por muchos puertos de los Dolomitas que ahora conocemos. La etapa termina en las Tres Cimas de Lavaredo.
Desde el paso se tiene una magnífica panorámica de 360 grados. Se vislumbra desde Cortina d’Ampezzo hasta la Marmolada con su glaciar, la cumbre más alta de toda la cadena montañosa. En el refugio que hay situado en el paso me comí un pedazo de tarta Sacher. Ñam ñam. Había que aprovechar bien la cercanía de Austria.

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Como eran únicamente las cuatro de la tarde, decidí que hiciéramos esa tarde la excursión que va al refugio de Croda di Lago, otra de las que tenía previstas para el viaje. Son unos 400 metros de desnivel y algo más de una hora de camino. El lago tiene la cumbre de la Croda di Lago al fondo, un pico de más de 2.700 metros de altura. Una excursión cortita que merece mucho la pena.

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¡Eso es lo que se dice un día bien aprovechado!
Al día siguiente cambiábamos de país. Hicimos un recorrido circular por la cercana Eslovenia. Desde los Dolomitas se tardan unas dos horas en alcanzar la frontera. Muy cerca de ésta se encuentra una cueva que quita el hipo, las grutas de Skocjan. No me extraña que sean patrimonio de la humanidad. Posee el cañón subterráneo más grande de Europa, una cavidad de más de 100 metros de alto. El puente que cruza el cañón a unos 50 metros de altura sacó a relucir mi vértigo. ¡Qué mareo!
Lamentablemente no tengo fotos del interior porque estaban prohibidas. Únicamente hay fotos de la salida, en las que uno puede hacerse una idea de las dimensiones de lo que se encuentra en su interior. Extremadamente recomendable, una de las mejores cosas que pudimos ver en el viaje.

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A continuación visitaríamos la capital del país, Liubliana, una pequeña ciudad con la arquitectura típica de Europa central (Austria o República Checa). Está bien pero no se situa entre lo mejor del viaje.
Tras comer y pasear tranquilamente por su casco histórico continuamos hasta Bled, donde estuvimos poco tiempo disfrutando de su precioso lago. La última parada, justo antes de la frontera con Italia por el norte del país, sería la localidad de kranjska Gora.

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El undécimo día de viaje estaba previsto que hubiese mal tiempo, por lo que la intención era adentrarse por Austria y conocer algunos lugares por la zona sur de dicho país. Sin embargo, al ver que el tiempo era bueno, decidimos cambiar de plan y aventurarnos por el valle Fiscalina.
Acabaríamos efectuando la circular de la Croda Fiscalina sin ni saberlo, una de las excursiones más recomendadas de los Dolomitas. Junto a la excursión de Cervinia, la mejor del viaje con diferencia. Ambos días están entre los mejores que he vivido yo en montaña, junto a días como la ascensión a Monte Perdido o al Aneto. Palabras mayores.

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Ya desde el comienzo el recorrido es increíble, con la Croda di Toni frente a nosotros, un pico de casi 3.100 metros de altura. Tras una hora y media llegábamos al refugio de Comici, a algo más de 2.200 metros de altitud. La partida desde el valle se efectuaba a cerca de 1.500 metros de altura.

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Desde Comici se ascienden otros 300 metros en algo menos de una hora para alcanzar el refugio de Pian di Cengia, a algo más de 2.500 metros de altitud. A esta altura se pueden permitir tener floreros con Edelweiss. Las vistas desde la localización del refugio son de escándalo. Cómo disfrutamos comiéndonos un plato de pasta riquísimo en semejante emplazamiento.

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Desde Pian di Cengia comenzamos el descenso en dirección al refugio de Locatelli, desde el que se obtiene la vista más famosa de las Tres Cimas de Lavaredo. Se trata de otra hora de camino que mezcla descenso, llano y falso llano.

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Conforme nos acercábamos al refugio aumentaba la cantidad de gente. Y no es para menos, se trata del punto más famoso de los Dolomitas.

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La vista de las Tres Cimas es indescriptible. Tras disfrutar un buen rato de la estampa, iniciamos el descenso de vuelta hasta el coche. Ya nos acercaríamos a ellas dos días más tarde, en la excursión circular que les da la vuelta.

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En nuestro camino de vuelta, nos encontramos con una modelo autóctona. Ni se inmutaba pese a tener a humanos a poco más de un metro.

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Para terminar de redondear la excursión, volví a correr por montaña después del esguince de tobillo que me hice cuatro semanas atrás. Cómo disfruté. Hacía mucho tiempo que no bajaba tan rápido. En apenas una hora estaba ya en el coche tumbado en el asiento.

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Al día siguiente era festivo, por lo que se notó un considerable incremento por la zona tanto del tráfico como de los turistas. Para mí, fue uno de los días más flojos del viaje. Hicimos muchos kilómetros y no vimos nada destacable, salvo el lago di Braies.
El día comenzó con la visita a la localidad austriaca de Linz, que se encuentra situada bajo los Dolomitas austriacos. Es un pueblo bastante normalito, no tiene nada especialmente reseñable. El resto de kilómetros que hicimos por esa zona del país tampoco nos arrojó ningún sitio a destacar. No quiero decir que sea feo, pero al lado de muchas otras zonas visitadas resultaba una experiencia poco enriquecedora.

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Lo mejor del día fue la visita al lago di Bries, pese a la cantidad infernal de gente que había. Es un lago de agua cristalina emplazado en una posición privilegiada.

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Finalizamos el día haciendo la visita obligada a Cortina d’Ampezzo, el corazón de los Dolomitas. Es un pueblo bastante bonito, rodeado de montañas.

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Para el siguiente día teníamos reservada la vuelta circular a las Tres Cimas de Lavaredo. Pese a que es una excursión muy famosa y realmente bonita, el haber hecho ya la circular de la Croda Fiscalina le restó impacto. El día amaneció muy despejado, pero iría oscureciéndose con el paso de las horas. Desde el refugio de Auronzo se podía disfrutar de una buena perspectiva de la Croda Rosa y del lago Misurina.

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Desde el refugio de Auronzo por el lado izquierdo de las cimas nos llevó unas dos horas alcanzar el refugio Locatelli. Entre ambos existe otro pequeño refugio que aparece en una de las imágenes de abajo.

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En las imágenes puede verse cómo las nubes comenzaban a rodear a las tres cimas, las auténticas protagonistas del día.

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Como me adelanté un poco al resto del grupo, decidí subir hasta una pequeña colina, situada cerca de la Torre del Goblin, para tener otra perspectiva de las tres cimas.

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Tras tomarnos otro pedazo de tarta Sacher (ñam ñam) en el refugio Locatelli, iniciamos el regreso por el otro lado de las cumbres. Aquí el cielo ya no aguantó más y nos cayó una tremenda tromba de agua -granizo incluido- que nos obligó a resguardarnos en una cueva que había en el camino. Yo encima iba con camiseta y pantalón corto. Una auténtica gozada.

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Por la tarde me pegué una buena siesta. Cuando me desperté me dijeron que íbamos a dar una vuelta por el valle. Como todavía quedaban un par de horas de luz, dije que mientras ellos paseaban por la pradera yo me dirigiría monte arriba. Aquel día hice una de las ascensiones más rápidas que he hecho nunca. Más de 1.200 metros de desnivel en apenas hora y media. El destino era el paso del Sentinella, donde el dueño de nuestro apartamento nos dijo que subía en vacaciones el Papa Juan Pablo II cuando era joven. Si él podía yo también.

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El tramo final era algo peligroso. No suelo acobardarme en montaña -más bien todo lo contrario, que tampoco es que sea bueno-, pero aquel tramo ha sido el que más nervioso me ha puesto en montaña hasta ahora. Al llegar arriba todo había merecido la pena. Desde allí se vislumbraban Moos y el comienzo del valle de Fiscalina. La lástima fue que no tenía tiempo para adentrarme por el otro lado del paso.

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Desde el paso, bajada vertiginosa en 45 minutos hasta el coche. Al día siguiente tenía las rodillas bastante cargadas, pero cómo disfruté aquella tarde poniendo mi físico a prueba tanto a la subida como a la bajada. Para redondear la escapada, el atardecer mientras descendía bien merecía alguna foto, aunque con la cámara sea imposible captar los colores reales.

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En nuestro último día en los Dolomitas recorreríamos muchos kilómetros atravesando varios de los puertos más míticos de la cadena, en muchos de los cuales resultaba literalmente imposible aparcar el coche. Fue una visita superficial de muchas zonas. Me hubiera tirado un mes más allí para hacer varias excursiones en cada sitio que paramos. Espero poder volver algún día por allí.
El primer paso que visitaríamos sería el de Gardena, que tiene una de las mejores panorámicas de 360 grados de todos los Dolomitas. Tanto a un lado como al otro se intuían grandes excursiones, pero en nuestro caso continuamos nuestro camino hacia el paso de Pordoi.

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En el Passo Pordoi nos fue imposible aparcar, tuvimos que bajar casi un kilómetro para poder contemplar la zona. Desde el paso sale un telecabina que asciende a casi 3.000 metros, desde donde las vistas tienen que ser espectaculares por lo que me he podido informar vía Internet.

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Desde Pordoi fuimos hasta Canazei, donde hicimos una pequeña parada. Desde allí atravesamos el vall di Fassa para llegar al bonito lago di Carezza, en el que paramos para comer cerca de sus orillas. Lo único malo que tiene es la escasa cantidad de agua que alberga en el mes de agosto.

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Desde Carezza comenzamos nuestro regreso hacia el apartamento, visitando antes el Lago Fedaia, situado a orillas del glaciar de la Marmolada. Es la cumbre más alta, pero para nada es de las más bonitas.

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Nuestra última parada sería Prato Piazza, desde donde son famosas las vistas a la Croda rosa. Otra pena no haber podido estar más tiempo por esa zona, ya que he leído que desde allí parte una excursión muy interesante.

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Al día siguiente iniciamos nuestro a regreso a Alicante, que haríamos en dos etapas. En esta primera etapa pararíamos en la localidad de Vicenza, patrimonio de la humanidad al contar con numerosas obras del arquitecto Palladio, que influyó sensiblemente al movimiento del neoclasicismo. Es otra bonita ciudad del norte de Italia, aunque en otro nivel respecto a Verona y Venecia.

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Después de Vicenza nos dirigimos a Mónaco, donde pude cumplir un sueño como aficionado a la F1 al realizar una vuelta al mítico recorrido con mi coche. En nuestro paso por la costa azul sufrimos un atasco espectacular antes de entrar al principado, que hizo que finalmente llegaramos a Arlés casi a las once de la noche.
Al amanecer aprovechamos para hacer una visita al centro del pueblo, antes de iniciar nuestra última etapa de vuelta a Alicante. Es una localidad famosa por sus ruinas romanas. Muy agradable visitarla prácticamente solos a las ocho de la mañana.

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Tras unos 6.200 kilómetros llegamos a Alicante. Un gran viaje en el que destaco Cervinia, la circular de la Croda Fiscalina, correr amaneciendo en Venecia, las grutas de Skocjan, el circuito de Mónaco, mi ascensión al paso del Sentinella y la excursión a Lagazuoi. Un viaje mucho más montañero que el del verano anterior en Noruega. El único defecto fue tal vez intentar abarcar demasiado, lo que provocó que hiciéramos demasiados kilómetros. Aún así eso sólo pasó un par de días.
En definitiva, creo que cualquier europeo al que le guste la montaña debe visitar al menos una vez en la vida los Dolomitas, un lugar sin igual.

Un pensamiento en “Dolomitas, Alpes y demás – verano de 2012

  1. Hola Eduardo, tengo intención de hacer un viaje muy parecido a este durante este verano. Me ha encantado el reportaje y creo que seguiré tus pasos en la mayoría de las ocasiones. Me gustaría contactar contigo en privado para hacerte algunas preguntas.

    ¡¡¡ FELICIDADES POR EL BLOG !!!

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