Milán está muy lejos de ser la ciudad más bonita del mundo. Aún así, sólo visitar su impresionante catedral ya hace que merezca la pena el viaje, sobre todo si el vuelo te ha costado 1 euro por trayecto.
La catedral es, bajo mi punto de vista, la más impactante que he visitado nunca, a nivel de proporciones. Es muy bonita también, pero en cuanto a belleza San Pedro es insuperable.
Junto a la Plaza del Duomo se encuentra la galería Vittorio Emanuele.
La galería conecta la plaza del Duomo con el otro icono de la ciudad, el Teatro della Scala.
Desde allí fuimos, helado italiano en mano, al castillo Sforzesco.
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A la mañana siguiente nos dirigimos en primer lugar a Santa Maria delle Grazie, ya que teníamos entradas para ver el mural de La Última Cena de Leonardo Da Vinci. Hay que reservar los tickets con bastantes semanas de antelación si se quiere contemplar la obra. Para acceder a la sala se van pasando diferentes compartimentos separados por puertas automáticas de cristal. Fue bastante gracioso ver como un hombre se empanó y quedó atrapado en un compartimento separado del resto del grupo. Tuvo que esperar a que accediese el siguiente grupo quince minutos más tarde. Tras contemplar la obra de Da Vinci, fuimos a ver la basílica de San Ambrosio.
Como todos los integrantes del grupo éramos bastante futboleros, visitamos el estadio de San Siro aquel día. La idea original del viaje era ver un partido de Champions League en él. Llegamos un martes por la mañana y nos fuimos el miércoles por la tarde. Yo no podía quedarme más tiempo, ya que al día siguiente tenía un vuelo a Baviera desde Alicante. Menuda locura. Por aquel entonces todavía no había sufrido ninguna cancelación y vivía en un mundo de felicidad y fantasía. Volviendo de Baviera sufrí mi primera cancelación. Menos mal que no fue en el vuelo de vuelta de Milán.
Como decía, la idea era ver un partido de la Champions League. Cuando compramos el vuelo todavía no se había definido el calendario de la competición, pero sabiendo que estaban en ella tanto el Inter como el AC Milan, se sabía que esa semana habría partido en San Siro. Sin embargo, el partido fue el miércoles, en lugar del martes, justo después de que cogiéramos el vuelo de vuelta. Nada más y nada menos que un Inter – Barça. Eso sí, por suerte fue un 0-0 bastante aburrido.
La última visita del día fue al tejado de la catedral. Merece mucho la pena pagar los 4-5 euros que cuesta poder pasear entre sus innumerables pináculos y observar desde lo alto toda la ciudad.
No hubo tiempo para más. Una visita relámpago y económica. Me temo que la ciudad no merece mucho más.